|
Consiste en un ejercicio práctico y sencillo que debe realizar el varón en su intimidad para mejorar la confianza en su erección.
Los varones que padecen algún grado de dificultad con su erección, ya sea en lo referente a lograrla y/o mantenerla, tienen un grado de confianza bajo en lo referente a su capacidad sexual.
Habitualmente los pensamientos negativos que se agolpan en la conciencia antes o durante el acto sexual impiden poder disfrutar y entregarse plenamente a la experiencia placentera. “No voy a poder”, “se me va a bajar”, “tengo que mantener mi erección”, “si no va todo bien va a ser un papelón”, etc., son algunos pensamientos frecuentes.
¿Cómo se combaten?
La sola indicación de “concentrarse en las sensaciones placenteras desterrando de la mente los pensamientos negativos” no suele ser suficiente.
Los sexólogos contamos con varios recursos para alcanzar estos fines, Uno de ellos es un ejercicio de estimulación del Pene que practica el varón en su intimidad. Consiste en lo siguiente:
Debemos tomarnos una media hora aproximadamente, en un momento y lugar que tengamos la tranquilidad de no ser molestados por nadie. No ponemos cómodos (acostados o sentados en un sillón). Pensamos en alguna imagen erótica o incluso podemos utilizar estimulación visual. Nos pasamos en el Pene un poco de aceite cosmético o vaselina líquida para hacer el ejercicio más agradable. A continuación nos acariciamos diferentes partes del miembro buscando producirnos diferentes sensaciones agradables: el cuerpo del Pene, el Glande, el Frenillo, la Corona del Glande, los Testículos, el Perineo. Nos acariciamos de diferentes maneras, utilizando ritmos alternativos. Cada vez practicamos esta estimulación con más vigor, hasta producirnos una erección. Al lograr una erección rígida, que se sostenga sola, la mantenemos continuando con la estimulación durante unos minutos. Ahora dejamos de estimularnos hasta que el Pene pierda rigidez. A continuación repetimos el ejercicio, caricias suaves que se pronuncian hasta lograr la erección, la mantenemos y la dejamos caer. Repetimos la secuencia una vez más y terminó el ejercicio.
Queda a criterio de cada uno eyacular o no. Es indistinto, aunque quizás pueda ser un buen premio por el trabajo realizado.
¿Para que sirve el ejercicio?
Para aumentar la sensación de control sobre nuestra erección. El Pene se erecta, se mantiene y baja cuando nosotros queremos, no cuando ÉL quiere.
Además, el hecho de observar el funcionamiento adecuado del mecanismo de la erección aumenta la confianza que luego se traslada a la relación sexual.
Y por supuesto que reconocemos el mecanismo mental más saludable para una buena sexualidad: concentrarse en el placer sin pensar en el rendimiento. |