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Cómo lograr el equilibrio entre la despreocupación y la obsesiva locura.
Los celos adorables sí existen, aquellos que hacen que tu pareja se sienta importante, querida y atractiva; ¿pero cómo se logra dicho equilibrio?. El no caer en alguno de los dos extremos es la clave. Los celos son emociones causadas por situaciones muchas veces imaginarias, que pueden llevar incluso a la violencia, abuso y agresiones. La preocupación extrema puede derivar en la locura, lo que no sólo te alejará de tu ser amado, sino también del fin principal de estar en pareja: ser feliz. Algunos factores que desencadenan los celos son la desconfianza y la baja autoestima, y aunque suene curioso, las cosas malas suelen ser lo que más define una relación amorosa. El espacio es uno de los puntos más importantes en una relación, ¿cómo saber cuáles son los límites entre su espacio y el nuestro?. Obviamente, para saber qué preguntar (dónde, cuándo y por qué), primero debes saber cuánto es lo que él desea compartir contigo, y eso depende de cada persona, y se soluciona con una simple medida: una buena comunicación. Saber qué le molesta y qué no, es la clave para saber cuándo intervenir y cuándo no. Para superar los celos incontrolables, debes mantener una buena comunicación con tu pareja, y saber cuáles son los límites que él ha establecido como su espacio. Otro método interesante es hacer una lista de todo lo que te molesta y te provoca celos, y conversarlo con tranquilidad, para descubrir así si tus dudas son fundadas. A su vez, mostrarse despreocupada e indiferente frente a las actividades y amistades de tu pareja, es una pésima estrategia. Tener un compañero conlleva una vida en común, hacerle saber que existe un interés por su trabajo o sus estudios, y aún más, con quién comparte cuando tú no estás. Los celos pueden ser adorables, e incluso románticos, si se saben controlar, todo está en hacerle saber a él cuánto lo quieres y admiras mediante una preocupación sana. Según el psicoanalista alemán Erich Fromm, “el amor debe ser una acto esencialmente de voluntad, de decisión de dedicar toda nuestra vida a la de la otra persona”. Tal vez con este pensamiento adecuado a cada realidad, se pueda lograr un consenso entre la locura y el verdadero amor. Karen Pizarro Rodríguez. Periodista. |